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  CASEROS - jueves 5 de Diciembre de 2019
AVISE
por holacaseros.com
 



Unidas por el dolor, no se resignan a que la muerte de sus hijos quede en el olvido. Desde hace meses, algunas incluso años, reclaman a la Justicia que actúe con más celeridad en el esclarecimiento de las muertes de sus familiares.

Son madres cuyos hijos murieron en homicidios nunca aclarados. Y de los que, en muchos casos, están sospechados miembros de las fuerzas de seguridad, pública o privada.
Ahora decidieron continuar los reclamos en forma conjunta y organizada: para ello crearon la Asociación Víctimas de la Impunidad Sin Esclarecer (AVISE), una entidad que ya cuenta con respaldo de los más importantes organismos de derechos humanos.
Rosa García es la impulsora del movimiento. Cansada de asistir con paciencia al letargo en el que había caído la causa en la que se investiga la muerte de su hijo Maxi, comenzó a actuar por su cuenta.

"Mi lucha desde un principio fue para que se cambie la carátula de la causa. Esto se hizo difícil porque hasta mis propios vecinos desconfiaban de lo que había ocurrido; cuando pasan estas cosas, uno se da cuenta de la indiferencia que aqueja a la gente", afirmó a la AUNO-Tercer Sector.

"De la desgracia, uno saca fuerzas para luchar. Sabemos que lo que hacemos no nos va a devolver a nuestros hijos, pero nos interesa dejarles algo mejor a los otros chicos que nos quedan", expresó.

Rosa es una de las quince madres que integra la Asociación Víctimas de la Impunidad Sin Esclarecer (AVISE).
Una entidad que tiene como objetivo principal luchar por el esclarecimiento de varias muertes que aún están sin resolver. "Nosotros entendemos que aquí lo que falla es el sistema Judicial en general, los mecanismos de resolución de este tipo de casos son obsoletos y atentan contra el esclarecimiento de todos los procesos", señaló Rosa, quien debió dejar su actividad de pedicura para dedicarse de lleno a la actividad que desarrolla la flamante entidad.

Aunque recién ahora fue presentada en público, la fundación trabaja desde hace ocho meses. Surgió de las numerosas horas de charlas entre un grupo de madres y familiares de jóvenes que murieron a manos de las fuerzas de seguridad o en circunstancias poco claras.

La actividad, en principio, consistió en la convocatoria a marchas y reuniones con funcionarios judiciales. Ahora, la entidad acaba de ser formalizada con un multitudinario encuentro que tuvo lugar en Alberdi al 4600, en el partido de 3 de Febrero. Allí, unas cuatrocientas personas asistieron a la proyección de un video que realizaron las mismas madres para difundir la tarea que realizan. Es que, según afirman, "si las cosas no se dan a conocer por los medios de comunicación no existen".

El grupo de madres se reúne todos los sábados en las instalaciones de una FM comunitaria del barrio de Caseros, que momentáneamente les presta una sala en donde pueden recibir a las distintas personas que colaboran con la entidad.
Son alrededor de 80 personas entre los que se encuentran abogados y psicólogas quienes prestan ayuda a las madres que lo requieran en forma gratuita.

A la reunión de presentación contó con la presencia de la actriz Soledad Silveyra, quien leyó algunos poemas, y el apoyo de figuras como Ernesto Sábato, representantes de las Madres de Plaza de Mayo y el padre Luis Farinello, entre otros.
"La idea es que, quienes necesiten hacerlo, puedan comunicarse con nosotros para compartir su dolor y para que su tristeza, por la muerte de un ser querido, se transforme en una fuerza movilizadora para que los más de 16 asesinatos que aún no se resolvieron, puedan llegar a buen puerto", afirman quienes participan a diario de las actividades de la nueva organización.

"Nosotros sólo queremos justicia para nuestros hijos, queremos decirle no a la impunidad y queremos memoria para los chicos que ya no están entre nosotros", afirma emocionada Lilia Saavedra. Su hijo murió al instante cuando un balazo le destrozó la cara mientras bajaba del tren en la estación Willam Morris del ferrocarril San Martín. La bala salió del arma de un ex militar que se desempeñaba como vigilador en la empresa que presta el servicio de seguridad en el ferrocarril. El joven, de tan solo 21 años, volvía de asistir a los festejos por el último campeonato que logró Boca Junior, el club de sus amores. En el viaje se produjo un tumulto entre otro grupo de muchachos y el personal de seguridad del tren. Esa noche, "Sugus", como lo llamaban sus amigos, no volvió a su casa de Santos Lugares.

"A los pocos días de ocurrido el hecho y presionado por la persecución policial, la persona que le disparó a mi hijo se entregó, pero estoy preocupada porque hay pruebas de que fue favorecido por los funcionarios judiciales, y ahora existe la posibilidad de que salga libre por el beneficio del dos por uno", explica Lilia, quien, junto a Rosa fue una de las promotoras de AVISE.

En diálogo con este medio, Lilia expresó que "se hace muy difícil vivir con la impotencia de saber que el asesino de nuestros hijos está suelto y caminando por la calle, porque nuestros chicos perdieron esa posibilidad". "Por eso, estamos decididas a seguir trabajando para que la Justicia se mueva", aseguró con firmeza.

Las madres se quejan unánimemente porque, según dicen, "si uno no se preocupa por impulsar el proceso judicial haciendo un poco de ruido, el tema queda en el olvido y finalmente lo ocurrido nunca sale a la luz". "Todavía queremos creer, aunque parezca que la Justicia es ciega, sorda y muda", ironizan.

Cómo comunicarse
AVISE: teléfono 155 147 1494


Con AVISE: Maxi

--La lucha de Rosa García en busca de encontrar a los responsables del asesinato de su hijo Maxi--

La muerte de Maxi, el 8 de enero del año pasado, fue un quiebre en la vida de Rosa García. Es que además de soportar la pérdida de un hijo, esta mujer de 45 años experimentó en carne propia la burocracia del intrincado sistema judicial argentino.

Para luchar en su contra, hasta se subió a los colectivos de la zona en que fue asesinado en busca de testigos. Y los encontró.En mayo de este año, Rosa logró que la Justicia reabriera la causa por la muerte de su hijo Maxi, quien apareció una fría madrugada tirado cerca de uno de los galpones del ferrocarril General San Martín en la localidad de Santos Lugares, con un golpe en la cabeza.

La resolución de la causa, que en principio fue caratulada como muerte dudosa, se demoraba más de la cuenta, por lo que Rosa decidió tomar cartas en el asunto.

Con tesón y perseverancia, día tras día, Rosa iba hasta el campo en donde su hijo perdió la vida para dar con alguien que pudiera haber visto algo. Buscó en los colectivos que pasan por el lugar, en el vecindario, y poco a poco, fue recabando datos que, según afirma, ayudarán a develar los misterios de la muerte de Maxi.

Para esa época, Rosa se iba convenciendo de que Maxi no había muerto accidentalmente, sino a manos de un agente de seguridad que custodiaba el predio la noche en que el joven murió. Esta teoría tomó más fuerza cuando la autopsia reveló que Maxi había muerto por causa de un golpe en la cabeza ocasionado por un objeto contundente, similar a un bastón.

El esfuerzo de Rosa dio sus frutos y varios de los chicos que jugaban a la pelota con Maxi en la improvisada cancha de fútbol, lindera a los galpones del ferrocarril, decidieron enfrentar el miedo y aceptaron declarar ante el juez. Por esto, y luego de varias marchas en reclamo por el esclarecimiento del hecho, Rosa logró cambiar la carátula de la causa de "muerte dudosa" a la de "asesinato".

"De la autopsia surgió que mi hijo estuvo alrededor de 18 horas tirado en el pasto, conservaba todas sus pertenencias y no tenía otras señales de violencia más que el golpe en la cabeza, por lo que se descarta un intento de robo, como se quiso demostrar en un principio", detalló. "Yo estoy segura de que Maxi fue asesinado porque vio algo que no tenía que ver", denunció Rosa en diálogo con la Agencia Universitaria de Noticias y Opinión-Tercer Sector.

"Muchos de los chicos con los que hablé me dijeron que los vigiladores que trabajan en el predio del ferrocarril durante la noche acostumbraban a agredir a los chicos que iban a jugar a la pelota a la canchita que está justo al lado del galpón, por eso, y sumado al tipo de golpe que tenía mi hijo, creo que ellos son los principales sospechosos", precisó.

Durante la primera parte del proceso el personal de vigilancia fue citado a declarar, pero de esos testimonios no surgieron datos que derivaran en una imputación por la muerte del joven. "Ellos ni siquiera salieron a defenderse de las acusaciones que se les hicieron, pero yo sé que no están tranquilos porque su consciencia no los deja dormir", opinó.

"En la escena del crimen hubo un procedimiento signado por la desprolijidad, porque cuando llegó la policía, nadie tuvo precaución y se perdieron muchos detalles que podrían haber ayudado desde un principio a esclarecer el hecho; en ese momento la policía me quería hacer creer que Maxi había muerto de una sobredosis; cuando vieron el golpe en la cabeza cambiaron la versión y afirmaban que se había caído del techo del galpón. O ellos no tenían ni idea de cómo hacer las cosas, o se equivocaron a propósito", disparó.

"Nosotros tenemos un compromiso con nuestros hijos asesinados que va a durar toda la vida, no podemos descansar sin saber que sus muertes fueron esclarecidas y los responsables fueron encarcelados. Lamentablemente no hemos podido hacer el duelo por sus muertes como hubiéramos, en realidad lo hacemos todos los días luchando para que tengan justicia", expresó.




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