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  CASEROS - martes 15 de Octubre de 2019
Inseguridad: Secuestro en Caseros
 



Habían secuestrado a su sobrino de 15 años y para liberarlo le exigían un dinero que él no tenía. El chico había quedado en manos de los secuestradores, en un pasillo de la villa Carlos Gardel, y el hombre revisó cada rincón de su casa en busca de algo más para pagar el rescate. Sólo tenía algunos pesos. Por eso, desesperado, recurrió a sus vecinos y la respuesta fue inmediata: en apenas un rato juntaron 700 dólares, 400 pesos y algunas cadenitas y pulseras de oro. El hombre pagó el rescate y su sobrino fue liberado.

Todo comenzó el domingo a la noche en la calle San Francisco de Asís, en Caseros, partido de Tres de Febrero. Esa zona del conurbano (en su mayoría habitada por gente trabajadora de clase media) es una de las tantas en las que se advierte sin esfuerzo la creciente ola de inseguridad. Por eso, allí los vecinos aprendieron a convivir con el miedo.

Allí, en una casa de dos plantas, vive Mario Daniel Siniscalchi, un empleado de mantenimiento del Mercado Central (es electricista) de 47 años.

Eran las 20.30 y Siniscalchi salía de su casa junto a su sobrino, quien había pasado el día junto a sus tíos y sus primos.

Siniscalchi había prometido llevar a su sobrino a la casa de sus padres y de paso devolver el auto: un Hyundai Atos que su hermana le había prestado. Pero cuando estaban por subirse al vehículo, un Chevrolet Vectra frenó al lado. De allí se bajaron tres hombres armados que se subieron al Hyundai. En el lugar abandonaron el Vectra, que según dijeron fuentes de la fiscalía de San Martín, había sido robado horas antes.

Los tres asaltantes (estaban armados con dos revólveres y una pistola) llevaron a Siniscalchi y a su sobrino hasta la villa Carlos Gardel, que junto a Fuerte Apache y la villa El Mercado forman lo que la Policía llama "el triángulo de las Bermudas", una de las zonas más calientes del conurbano.

Cuando llegaron a la villa, los asaltantes le dijeron a Siniscalchi que tenía que pagarles al menos 2.500 pesos y, además, le exigieron que les llevara un televisor, una videocasetera y algunas joyas, contó a Clarín la esposa del electricista.

Para que hiciera más rápido, los asaltantes lo llevaron a una remisería cercana a la villa.
Siniscalchi se subió a un remís y volvió hasta su casa de Caseros.

Mientras, los asaltantes mantenían al chico en la villa. "No lo encapucharon ni lo ataron.
Según me contó, lo hicieron esperar en uno de los pasillos de la villa. Por suerte no lo golpearon, aunque le estuvieron apuntando con un revólver a la cabeza durante todo el tiempo", dijo la tía del adolescente.

"Después que todo pasó a mi sobrino lo vi bien: parecía como que no había caído en lo que le había tocado vivir. En cambio mi marido estaba muy shockeado por la tensión que debió vivir", agregó la mujer.

Cuando llegó a su casa, Siniscalchi le contó a su mujer lo que estaba pasando. "Nosotros somos una familia que vive con lo justo. Los fines de semana no gastamos más de 30 pesos porque no tenemos más", dijo la mujer.

"Nos desesperamos porque sólo teníamos para darles unos pocos pesos, la tele y la video", agregó. Entonces con su marido salieron a pedir ayuda. En unos pocos minutos los vecinos de los Siniscalchi consiguieron 700 dólares y 400 pesos.

"La verdad que nos dieron una gran mano con la plata que nos consiguieron. Incluso algunos se sacaron cadenitas y pulseras de oro y también se las dieron a mi marido para que pagara el rescate", explicó la mujer.

El electricista tomó el dinero, las joyas, cargó en el remís el televisor y la videocasetera y le pidió al chofer que regresara. En unos pocos minutos, el auto llegó a la villa Carlos Gardel y Siniscalchi caminó hasta el lugar donde los asaltantes lo esperaban, dijeron fuentes de la fiscalía de San Martín.

Allí pagó el rescate: les dio el dinero y el resto de las cosas y los secuestradores liberaron al chico. Como si todo les resultara poco, los delincuentes le sacaron al hombre y a su sobrino las camperas y las zapatillas. Curiosamente, le devolvieron el Hyundai, y Siniscalchi y su sobrino pudieron volver en auto a la casa. La pesadilla había durado apenas una hora.

Cuando llegaron, algunos vecinos los estaban esperando en la calle. Mientras contaban lo que les había pasado, apareció el remisero que había llevado a Siniscalchi desde la villa hasta su casa ida y vuelta. El hombre quería cobrar el viaje. Según dijo la esposa del electricista, "tuvimos que pagárselo, nos cobró cinco pesos".

Ayer, policías de la Delegación de Investigaciones de San Martín y de la comisaría de Caseros, buscaban a los secuestradores, pero no había detenidos.

La causa, caratulada como "robo calificado, privación ilegal de la libertad agravada y extorsión", quedó en manos del fiscal de San Martín Miguel Gragnoli.


Un barrio con miedo

La calle San Francisco, en Caseros, estaba dominada por una sensación. Como dijo una vecina de la cuadra, Blanca Hernández de Resolani, "esas cosas que uno ve por la tele y que parecen tan lejanas, ahora las sufre un vecino de una familia con 40 años en el barrio, trabajador y humilde como todos por acá. Estamos helados".

Nota publicada en el diario Clarín (04-05-02)


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